Querida Juana:
Te escribe tu tía Mara. Estuve pensando en vos anoche. Resulta que fue el cumple de tu papá y fuimos todos a tu casa a festejar. Vos ni te vas a acordar porque tenés poco más de un mes. Pero la casa estaba llena de gente. Se reunió toda la familia, los abuelos, los tíos, los primos y los amigos de tu mamá y tu papá, muchos con sus hijos chiquitos. Y lo que observé fue que todos tenían ganas de tenerte en brazos un ratito, de hacerte mimos y agarrarte una manito o un pie. De hecho, había disputas por vos. Casi que se arma cola para alzarte, porque todos querían abrazarte un ratito. Entonces a la noche, ya en la cama lista para irme a dormir, me acordé de eso y reflexioné que esas ganas de estar con vos son producto al amor que te tenemos. Y sos tan chiquita, que sólo podemos quererte por ser vos. Porque no sabemos si vas a ser una nena sonriente o un poquito chinchuda, si vas a ser analítica o impulsiva, sociable o introvertida, energética o pacífica, ni qué cosas te van a gustar y cuáles no: si vas a preferir las películas o los libros, lo salado o lo dulce, ir a la casa de unos primos o de otros, la pintura o la música, los perros o los gatos... todavía no sabemos nada. Pero te queremos igual. Y es tan lindo ser querido simplemente porque uno es uno, sin importar si nos parecemos a los demás o no. Es saber que, hagas lo que hagas, te vamos a querer. Aunque te equivoques, aunque no sigas la corriente, aunque no hagas caso de nuestros consejos, todos te queremos igual. Algunos preferirán que seas abogada, otros, médica, quizá arquitecta... Pero te vamos a querer aunque vos quieras ser piloto de zeppelín, fabricante de cordones o graffitista. Y seguro que te vamos a querer más porque tomes tus propias decisiones, a pesar de que no sea lo que los demás quieren.
Así que me dormí pensando en lo afortunada que sos, en cuánto amor te rodea, en cuánta gente piensa cosas lindas de vos y te bendice. Y yo soy una de esas personas, así que me da mucha alegría quererte.
Te mando un beso grande, grande y estoy ansiosa por saber cómo sos. No para quererte más o menos, sino para alentarte en lo que te gusta y en lo que te hace feliz.
La tía Mara
25 de marzo de 2010






